7 Ciudades Europeas perfectas para tu primera aventura en el viejo continente.

Queridos viajeros me presento, soy Francy, una viajera apasionada que tuvo la suerte de recorrer varios paises de Europa y enamorarse de cada rincón. Mi primera aventura en el continente fue en Dubrovnik, y quiero ayudarte a dar ese primer paso hacia este mágico lugar llamado Europa. Si no sabes por dónde empezar, estas 7 ciudades son perfectas para ti, porque tienen una mezcla única de historia, cultura y accesibilidad.

Cuando pisé Dubrovnik por primera vez, fue amor a primera vista. El casco antiguo, con sus calles empedradas y murallas medievales, me transportó a otra época. Además, al ser una ciudad pequeña, no necesitas preocuparte por el transporte; puedes recorrerla toda a pie. Mis momentos favoritos fueron los atardeceres desde las murallas y el paseo en barco por las islas cercanas.

Si amas la tranquilidad combinada con una vibra artística, Ámsterdam es para ti. La primera vez que monté una bicicleta por sus calles, sentí una libertad indescriptible. Sus canales, casas inclinadas y mercados son de película. No te pierdas el Museo Van Gogh, pero también dedícale tiempo a perderte entre sus calles y descubrir pequeños cafés que te harán sentir como un local.

Lisboa tiene una energía que te atrapa desde el primer momento. Sus tranvías amarillos, colinas y miradores me hicieron sentir que estaba dentro de una postal. Además, probar un pastel de nata recién hecho mientras miras el atardecer en el mirador de Santa Catarina es una experiencia que nunca olvidaré.

Barcelona fue mi puerta de entrada a España, y no podría haber elegido mejor. La Sagrada Familia me dejó sin palabras, pero también amé los barrios como El Born y Gràcia, donde puedes sentir la verdadera esencia de la ciudad. Mi consejo: explora a pie, porque cada esquina tiene algo especial que ofrecer.

Praga es como un cuento de hadas. La primera vez que caminé por el Puente de Carlos al amanecer, sentí que estaba viviendo un sueño. Es una ciudad que puedes explorar sin prisas, disfrutando de su historia y su increíble cerveza local.

París, claro, es una de las ciudades más famosas, pero no por eso menos especial. Mi primer viaje a París fue mágico, aunque debo admitir que la Torre Eiffel me impactó menos que los pequeños rincones de Montmartre o los paseos por el Sena al atardecer.

Viena me sorprendió con su elegancia. Desde los palacios hasta los cafés tradicionales, es una ciudad que combina historia y modernidad de forma única. Si eres amante de la música clásica, como yo, este será tu paraíso personal.

¡Explora más allá del mapa!